domingo, 12 de febrero de 2017

MEMORIAS DE VIGILADOR I
                                                                   
Navidad…
¿Por qué recuerdo esa Navidad?
Pues…por el arbolito.  Arbolito adornado con luces que encendían y apagaban.  Luces conectadas en una zapatilla y… zapatilla que me conecta con este recuerdo imborrable de mi vida.

Hace mucho calor en Buenos Aires en tiempos de la Navidad.  Pululan los bichos de toda especie y toda cantidad de patas.  Digo patas porque los que tienen ocho me alteran.
Hete aquí que, sentado a mi mesa de vigilador en el recibidor del consorcio...  Es un recibidor de paredes vidriadas que lo separa del atrio que da a la vereda de la calle.
Digo que me encontraba sentado a la mesa y escribiendo algunas frases ocurridas en mis cavilaciones de escritorFrases que saltan así del subconsciente, sin esperarlas, y que no debo perder tiempo para escribirlas sinó después las olvidoPor eso de que son del subconsciente y no del conciente.
Digo que escribía y me llamó la atención una forma oscura que se desplazaba sobre el piso de baldosas de cerámicas blancas.  Era una araña.  Esos bichos de ocho patas que antes mencioné que me alteran.  Se desplazaba y venía desde el atrio del edificio, pasó por debajo de la puerta de vidrio y se dirigió directamente a la zapatilla en donde estaban conectadas las luces del arbolito.
Tendría unos cinco centímetros de diámetro con las patas abiertas.  La araña…
O sea que le fue posible hacer lo que hizo.
Y sabía lo que hacía...
¿Cómo sabía?
No lo y tal vez nunca lo sabré.
que me levante de mi asiento, tomé las llaves de sobre la mesa, abrí la puerta del recibidor y salí al atrio.
Simplemente pretendí alejarme de lo que antes dije: un bicho que  me altera, pero sin dañarlo.  Que cada cual siga su vida.
Ahora bien  ¿Qué hizo la araña?  Pues…meter dos patas en el tomacorriente de la zapatilla.  Una pata en cada polo.
Se incinera, pensé.
No, no y otra vez no.
Ojalá hubiese sido así.  Pero no, fue otra cosa que ocurrió y no puedo dejar de recordarlo con espanto.  Es una escena de otro mundo con un ser que es… ¡de este mundo!
Oh, es terrible… Se produjo un chispazo y el bicho comenzó a tomar mayor volumen.  Se agrandaba…
Presencié toda esta metamorfosis desde el atrio y detrás de los vidrios.
¿Hasta donde creció la araña?  No , no recuerdo… tal vez como un perro grande.
Corrí desesperado hasta la calle y llamé al encargado desde el portero eléctrico.  Quise avisarle porque, justamente, tiene… tenía su departamento en la planta baja.  En vez de responder se asomó al palier de planta baja.
No hizo tiempo a nada.  No le dio tiempo a nada.  La araña le saltó encima y lo inmovilizó con sus cuatro pares de patas.  Quedó como un muñequito de plástico: con los ojos abiertos de espanto y rígido, completamente rígido.  El animal fue apoyando sus mandíbulas sobre cada parte de su cuerpo y sorbiendo los músculos y vísceras.  Al final dejó un esqueleto con la piel pegada a los huesos.  Ni ojos: sólo quedaron los agujeros, grandes y profundos
              

Huí.

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